martes, 4 de septiembre de 2007

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

(Francisco de Quevedo – “Amor constante más allá de la muerte”)

2 comentarios:

Unknown dijo...

Hola, como estas.
este papel virtual es mas calmo y seguro para ambos.

Unknown dijo...

mi correo es edogarrido @ yahoo.es